Viernes, Agosto 01, 2014
   
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Sintesis de la serie: Comercio Informal

Víctor E. Márquez González : Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

"Yo querría haber acabado de decir todas las cosas que allí se vendían, porque eran tantas de diversas calidades, que para que lo acabáramos de ver e inquirir, que como la gran plaza estaba llena de gente y toda cercada de portales, en dos días no se viera todo"
Crónicas de Bernal Díaz del Castillo en su descripción del tianguis de Tlatelolco


El comercio informal es un concepto que evoca inmediatamente en nuestras mentes el puesto callejero, los tianguis, la "falluca", los puestos de frutas y verduras, el carrito de las nieves o el tejuino; todos hemos vivido esta realidad como consumidores o bien como espectadores mientras transitamos por la calle o en el auto. El fenómeno llamado comercio informal no es sencillo de definir, en él intervienen múltiples actividades ligadas todas a nuestra historia, a nuestro presente y futuro, guardando al mismo tiempo una relación estrecha con la cultura y con los momentos económicos que ha vivido el país. Como fenómeno económico y social es además polémico, las cámaras empresariales han insistido ante las autoridades sobre el perjuicio que sufren los negocios formalmente establecidos a causa de la economía informal que, desde luego, es una competencia.

En la búsqueda por clarificar el objeto de estudio se identifica que el comercio informal también es un término comúnmente utilizado para hacer referencia a todas aquellas actividades comerciales que carecen de ciertas regulaciones, que no están registrados o bien que no pagan impuestos. Antes de presentar una definición del comercio informal, es importante hablar de un concepto más amplio, el de economía informal, la cual está compuesta no solo por actividades comerciales sino por servicios, industria y construcción. ¿Qué se entiende entonces por comercio informal? ¿Cómo se define el comercio informal?, ciertamente al ser un fenómeno complejo, que puede ser apreciado desde diferentes ángulos y posiciones en la dinámica social y comercial no resulta sencillo responder a estas preguntas, sin embargo, se propone una definición que trata sobre todo de integrar en ella las características inherentes al fenómeno mismo:

"El comercio informal está conformado por todos aquellos comercios que no están establecidos en un local específico que no están apegados a las regulaciones legales, fiscales ni laborales y que generalmente las personas que laboran en él son consideradas, por las autoridades, como comerciantes que constituyen parte de la Población Económicamente Activa (PEA), que no están inscritos al IMSS, que no trabajan en el sector público y declaran no ser desempleados.

La economía informal existe en México y en varios países de América Latina, como Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panamá, El Caribe, Perú, Venezuela, Brasil, Bolivia, y Ecuador. La economía informal en estos países observa similitudes con las circunstancias de México, y en cada uno de ellos se presentan explicaciones diversas a este fenómeno, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo las actividades informales atentan contra la calidad de vida de quienes las realizan en comparación con el resto de ocupados y los obliga a estrategias de sobrevivencia que se traducen en la incorporación de más mujeres en trabajos precarios y en el acceso prematuro a la productividad de la estructura ocupacional.

En Venezuela la economía informal se relaciona con la crisis económica del país, con el desempleo, el aumento de los precios de los alimentos y la escasez de vivienda. En el Caribe se considera que el sector informal funciona fuera del marco legal formal y de las instituciones económicas pero también se considera como uno de los sectores que integran la economía nacional ya que absorbe a un gran número de desempleados y proporciona una gran cantidad de bienes y servicios. Los gobiernos de los países del Caribe, durante la década de los 90, buscaron fortalecer sus economías y el aspecto social, una de las estrategias para lograrlo ha sido el querer canalizar las actividades del sector informal hacia la transformación de las mismas en micros, pequeñas y medianas empresas del sector formal.

En Brasil las actividades del sector informal se identifican con la minería, la confección de ropa, zapatos, elaboración de artesanía entre las actividades que se llevan a cabo en el mismo hogar.

En Guatemala se considera que la economía informal es sólo un síntoma de las carencias y limitaciones del sistema jurídico, por lo que se considera que el problema de la economía informal no radica en la falta de aplicación de las leyes, sino en la complejidad de las mismas leyes vigentes. Mientras más difícil es para una persona cumplir con el sistema jurídico, más estará tentada a quedarse al margen de la ley. Para muchos guatemaltecos, tomar ese riesgo, es más atractivo que formalizar sus actividades comerciales. Existen dos problemas en su sistema jurídico: 1) la falta de accesibilidad a los órganos administrativos, 2) la complejidad de la legislación, la dificultad de interpretarla y aplicarla sin la ayuda de servicios caros y, para la mayoría de la población, inaccesibles.

En México, la economía informal se ha relacionado con el crecimiento real de la economía y se han expuesto al menos dos orígenes del fenómeno: por un lado, lo oneroso que resulta realizar trámites en dependencias gubernamentales y la escasa utilidad que la formalidad les reporta a los empresarios, lo cual desincentiva el deseo de tener un negocio que cumpla con todas las regulaciones, incluyendo las laborales, en el caso de empresas que contratan trabajadores. Por otra parte en periodos de crisis económica, el fenómeno tiende a incrementarse, pues sin un seguro de desempleo similar al de los países desarrollados las personas se ven obligadas a emplearse en actividades fuera del sector formal para conseguir el sustento diario. De este modo, la economía informal puede ser vista como una válvula de escape de las personas sin empleo.

En México, concretamente en lo que se refiere a comercio informal, es muy probable que la explicación al fenómeno deba de considerar aspectos históricos, culturales y sociales, y como ya se mencionó, del sistema jurídico, de la economía y sus fluctuaciones.

El comercio informal en la Zona Metropolitana de Guadalajara

Investigación y Docencia
Guadalajara, en un primer momento, y Jalisco a futuro, son el inicio del estudio de la economía informal. Un trabajo realizado en ITESO, por alumnos y maestros de la carrera de mercadotecnia, perteneciente al departamento de Procesos de Intercambio Comercial, como una necesidad real de generar conocimientos propios sobre nuestra realidad nacional. Con esta intención se han realizado investigaciones de tipo cualitativo y cuantitativo en la ZMG sobre este sector económico desde el verano de 1998 a la fecha.

El interés por estudiar el comercio informal nace precisamente de tres razones: la primera razón es desarrollar la docencia y la investigación desde la universidad, entendida esta como una experiencia donde maestros y alumnos aprenden constantemente a través de estudiar y relacionar la teoría con la realidad, diseñando experiencias de aprendizaje donde se generen conocimientos; la segunda, porque no existía información suficiente sobre este sector y existían muchas preguntas alrededor de temas como el mercado y sus necesidades, la oferta, productos y servicios comercializados, sus características, la calidad, empleo, porque es un canal de distribución y ningún libro de texto habla de él; la tercera, se relaciona con las dos primeras, es la intención de preparar profesionales de alto nivel académico, capaces de aplicar sus conocimientos en los diferentes sectores y realidades del país, de tal forma que dominen su disciplina profesional y al mismo tiempo sean profesionales conscientes de los campos donde trabajan en el futuro.

El comercio informal resulta un campo interesante y al mismo tiempo de importancia nacional porque genera empleos, desplaza mercancías y oferta servicios, porque se ha convertido en un canal de distribución, porque es parte de la economía nacional. Por lo tanto investigar el fenómeno tiene intereses históricos, culturales y sociales, mercadológicos y económicos.

El estudio del comercio informal se desarrolló en dos etapas, en la primera se abordaron seis áreas de estudio:
- Definir el comercio informal
- Antecedentes del comercio informal
- Descripción del comercio informal en la zona metropolitana
- ¿Qué vende el comercio informal?
- El consumidor y el comercio informal
- Economía y comercio informal

El documento que integra estos seis temas se tituló Primer Informe sobre el Comercio Informal, en la zona metropolitana de Guadalajara. Dicho trabajo se conformó de 48 reportes de investigación que desarrollaron los equipos de trabajo de maestros y alumnos con un contenido basado principalmente en investigación documental (capítulos 1, 2 y 6) y por trabajo de campo aplicando principalmente técnicas cualitativas de investigación (capítulos 3, 4, y 5).

En la segunda etapa, denominada 2º Informe del Comercio Informal, se estudiaron cinco temas complementarios al primer informe:
- Antecedentes históricos del comercio informal
- Descripción del comercio informal en el Sector Libertad
- Comportamiento del consumidor del Sector Libertad ante el comercio formal e informal
- Datos cuantitativos: comportamiento de compra de los consumidores en la zona metropolitana de Guadalajara
- Aproximación al perfil del comerciante informal.

El segundo informe se compone de investigación documental (capítulo 1), investigación cualitativa donde se aplicaron diseños de observación en 11 tianguis (capítulo 2) y 189 entrevistas (capítulo 3), investigación cuantitativa de una muestra de 750 personas en 126 zonas de la ciudad (capítulo 4), 20 entrevistas y 70 encuestas a comerciantes informales (capítulo 5) esto como investigación exploratoria.

La Historia y el comercio informal
En estas investigaciones documentales y de campo se identifica en un primer momento un aspecto histórico. El comercio callejero y/o el tianguis existe previo a la llegada de los españoles. Ya en el año 1492, prácticamente toda la vida mercantil del México prehispánico funcionaba a través del "tianquizco" (tianguis) nombre con el que se conocía a las plazas y mercados.

Hacer referencia a las características de estos mercados nos permite vislumbrar la herencia histórica que constituyen estas formas de comercio. De acuerdo con los historiadores, los tianguis se celebraban en días fijos, algunos señalan que cada 5, 9 o 20 días y otros cada 5 días. Al respecto Enrique Nalda, en el libro México, un pueblo en la historia, menciona que el tianguis de Tlatelolco funcionaba diariamente y que los españoles habían quedado muy sorprendidos al ver su magnitud y ordenamiento.

Un aspecto que llama la atención es la similitud entre la organización de estos tianguis del pasado y los tianguis del presente, en el pasado existían tres formas conocidas de intercambio mercantil dentro y fuera del imperio:

El realizado entre consumidores y productores
Los cambios en donde intervenían "regatones" de la comarca
El tráfico a grandes distancias a cargo de los pochteca oztomeca
El comercio entre consumidores y productores se desarrollaba cuando la población local y regional asistía al tianguis llevando los productos que ellos mismos producían. Entre los principales productos se encontraban los obtenidos de la agricultura, caza, pesca y de las principales artesanías. Estas operaciones se hacían a través del trueque o bien con productos que funcionaban como dinero (cacao y mantas). Es importante señalar que el propósito de estas negociaciones era la satisfacción de necesidades de consumo y no de lucro.

El comercio que ejercían los "regatones" se caracterizaba por ser una reventa de grandes cantidades de mercancía, eran una especie de comerciantes "mayoristas".

El tráfico a grandes distancias estaba a cargo de los comerciantes profesionales (pochteca oztomeca) y representaba la forma de intercambio mercantil entre el imperio y otras naciones indígenas así como una forma de establecer relaciones diplomáticas.

Existieron dos figuras importantes, similares a las que existen actualmente, que estaban presentes en la organización de estos tianguis, una de ellas fue el tianquizco teyacanque que eran la autoridad cuya función era la de vigilar las transacciones que se realizaban en los tianguis, eran el equivalente a los inspectores y funcionarios del Ayuntamiento en los tianguis actuales. La segunda figura es el tequitlato que fue una especie de impuesto o cuotas que pagaban los comerciantes al establecerse para apoyar el abastecimiento de los ejércitos.

Después de la conquista, aún cuando los españoles impusieron un nuevo orden religioso, comercial, político y militar, los tianguis no desaparecen, quedan en manos de los indígenas y permanecen hasta nuestros días. En este contexto, la historia de Guadalajara es una confirmación sobre la permanencia del comercio a través de los tianguis, existen antecedentes de ellos desde el siglo XVII, al respecto Fernando Martínez R. en su libro Los Tapatíos, un modo de vivir, cita a Fray Juan de Torquemada, en su Monarquía Indiana:

"Había y hay hoy en día en toda esta tierra de Anáhuac, en muchos de sus pueblos, mercados que ellos llaman "Tianquiztli". Y son los lugares a donde salen a sus contrataciones, tan grandes y espaciosas, que no se sabe ciudad del mundo que más anchurosos los tenga..."

En estos tianguis se vendían básicamente alimentos, y las transacciones eran a través del trueque y el uso del cacao como moneda. Cinco granos constituían un tapatío equivalente a la octava o décima parte de un real. Los indígenas que participaban en estos mercados callejeros no eran considerados como comerciantes.

Los tianguis actuales en la Zona Metropolitana de Guadalajara

Una forma de describir el comercio informal, refiriéndonos concretamente a los tianguis, es cuantificándolos, señalando su ubicación en la ciudad, identificando las cuotas que deben pagar los comerciantes por establecerse, reglamentos, establecer una relación de productos y servicios, con la finalidad de dimensionar su importancia desde una perspectiva física y de oferta.

En el año de 1998 el padrón de tianguis, que presentaba el H. Ayuntamiento de Guadalajara, contenía información referente a datos como el nombre de los tianguis, días en que se establecían, sector, número de puestos, y ubicación por el cruce con calles principales.

De acuerdo a estos datos, en ese año, en Guadalajara había 163 tianguis en el registro y se contabilizaban por lo menos 11 en Zapopan, sin embargo, es muy probable que el número sea mayor. La distribución de estos tianguis y el número de puestos se aprecia mejor en el siguiente cuadro:

Número de tianguis y puestos por sector y día de la semana, en Guadalajara

Cuadro
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En este cuadro se puede apreciar que todos los días de la semana se establecen tianguis en lo que anteriormente eran los cuatro sectores de la ciudad y la cantidad de puestos que se establecen cada día. Este primer dato se podría utilizar para estimar aproximadamente el número de personas que encuentran empleo en este sector. Suponiendo que, en promedio, trabajan dos personas por establecimiento o puesto, lo cual es una estimación conservadora, el total de personas trabajando en estos tianguis sería de por lo menos 94,334.

Existe un reglamento formulado por el H. Ayuntamiento Constitucional de Guadalajara que regula las actividades de los tianguis de la ciudad. Compuesto por cinco capítulos, en este reglamento se hace referencia a lo siguiente:
- Disposiciones generales
- De la Administración de los tianguis
- Derechos y obligaciones de los tianguistas
- De las sanciones
- De los recursos

En ese documento se define lo que es un tianguis, hace referencia al padrón o registro de tianguistas y espacios asignados, clasifica a los tianguis por tamaño de acuerdo al número de puestos, establece derechos y obligaciones de los tianguistas así como condiciones para el buen funcionamiento de estos mercados, como prohibiciones y horarios permitidos para trabajar. Este reglamento establece que será el administrador del tianguis un funcionario del H. Ayuntamiento, asignado y nombrado por la autoridad municipal.

En lo que se refiere a las cuotas, que pagan los comerciantes al H. Ayuntamiento por establecerse, se identificó que en general se cobra una cuota aproximada de $ 3 pesos por metro cuadrado ocupado por el establecimiento, por lo que se podría concluir que el tamaño promedio de puesto pagaría, por lo menos, entre $ 9 y $ 12 pesos. En uno de los principales tianguis, del antiguo sector Juárez, se detectó que los comerciantes además pagaban una cuota de $ 250 pesos mensuales, como una renta que les daba derecho a establecerse durante los tres días de la semana en que funciona el tianguis.

¿Qué se vende en los tianguis? Se podría clasificar los diversos productos y servicios en once grupos principales:
- Productos de belleza (artículos para el cabello, cosméticos, cuidados de la piel, tratamientos locales y nutricionales para mantener la figura, entre otros)
- Ropa (para ambos sexos, pantalones, camisas, ropa interior, camisetas, shorts)
- Eléctricos y electrónicos
- Comida preparada
- Frutas y verduras
- Cereales, granos, despensa, lácteos
- Abarrotes
- Ferretería
- Usados (ropa, aparatos eléctricos y electrónicos, revistas, juguetes, entre otros)
- Servicios (sobadores, reparación de aparatos eléctricos y relojes)
- Varios (artesanía, artículos para el hogar)

Se compararon los precios de los productos comercializados en los tianguis y productos similares en los comercios formalmente establecidos, como tiendas departamentales y de autoservicio, encontrando diferencias en los precios de hasta un 90 % más bajos los primeros en relación con los segundos. Un dato importante.

Otro tipo de tianguis, que han surgido en los últimos tiempos, son agrupaciones de comerciantes que se especializan en cierto tipo de productos, como los casos del tianguis de antigüedades y el tianguis cultural, en los cuales el perfil de las personas que ahí realizan estas actividades, como el de los consumidores, muy probablemente sea distinto al del resto de los tianguis antes descritos. Alrededor de esto hay preguntas ¿Por qué están surgiendo estos tianguis? ¿Qué necesidades están siendo cubiertas, tanto en los consumidores como en los comerciantes? ¿Cuál es su tendencia a futuro?

Los consumidores tapatíos y el comercio informal
Durante la investigación documental no se encontró suficiente información sobre los consumidores como participantes, en definitiva, importantes en estos procesos de comercialización.

Se puede afirmar que si existe una oferta, en este caso los productos y servicios que ofrece el comercio informal, es porque existe una demanda de los mismos, generada por los consumidores, lo que nos lleva a pensar en la existencia de necesidades en la población que se satisfacen en este sector, por lo tanto el conocimiento e identificación de estas necesidades debe ayudar a comprender mejor este fenómeno.

"Un componente importante del estudio de la economía es el estudio de los consumidores: la forma en la que gastan sus fondos, el modo en que evalúan las alternativas y cómo toman decisiones para maximizar la satisfacción"

Bajo esta lógica, si se quiere estudiar la economía informal entonces es necesario investigar a los consumidores como parte del fenómeno mismo: ¿Por qué los consumidores compran en los tianguis y no en una tienda departamental o en autoservicios? ¿Qué productos demandan? ¿Cuáles son sus principales motivaciones? ¿Cuál es el proceso de compra que siguen?. De acuerdo a la muestra estudiada, el 90 % de las personas acostumbra hacer compras en algún tianguis de la ciudad y de este total el 91 % realiza compras tanto en el comercio informal como en el comercio formalmente establecido, como tiendas de autoservicio y departamentales. Este comportamiento de los consumidores revela, desde el punto de vista de los consumidores, que los dos tipos de comercio que existen en la ciudad se "complementan", es decir, los consumidores adquieren productos distintos en los dos sectores.

La pregunta obligada en este punto es ¿Cuáles son las razones o motivos de los consumidores para adquirir productos del comercio informal?

Se identificaron al menos nueve ventajas y satisfacciones percibidas por los consumidores que explican porque compran en el comercio informal:
- Precios más bajos que en el comercio formal
- La posibilidad de regatear el precio
- La variedad disponible de productos
- Calidad aceptable en los productos
- Lugares accesibles para realizar sus compras (ubicación y cercanía al hogar)
- La atención de los comerciantes (trato personal)
- Para el consumidor asistir al tianguis significa también una forma de diversión y entretenimiento
- Los consumidores encuentran lo que buscan con rapidez
- Formas de comercialización que facilitan la venta, como sistemas de apartado

En la misma muestra, de un total de 1433 respuestas a la pregunta ¿por qué razón compra usted en el tianguis? Se identifica que el 34 % de ellas hacen referencia a los precios "bajos" en comparación con el comercio formalmente establecido, el 22 % de las respuestas se refieren a la variedad de productos que es posible encontrar en este sector, el 18 % afirmó que era una de sus costumbres y el 15 % afirmó que era cómodo comprar en los tianguis.

Estos datos sugieren una explicación todavía más compleja al fenómeno del comercio informal, la demanda que existe hacia este sector tiene una explicación desde el punto de vista de la economía doméstica y, probablemente, también tiene una explicación cultural y social. Al respecto se identifica que el 61 % de la muestra asiste al tianguis acompañado por alguna persona que puede ser un familiar, amigos(as), o vecinos, aunado a esto, se descubrió que para las personas, asistir a un tianguis, puede significar una forma de diversión y entretenimiento y también una forma de socializar con otras personas. De acuerdo a los datos recabados, cuando la edad de los consumidores tiende a aumentar es más común que vayan solos, de compras, a un tianguis.

En las entrevistas realizadas a consumidores y comerciantes informales se identificó que había un elemento de aprendizaje en ellos y que éste se había dado desde sus hogares, los primeros expresaron que sus visitas a los tianguis habían comenzado desde su niñez cuando acompañaban a sus familiares, y los segundos expresaron que recordaban los inicios del tianguis también por vivencias de su niñez, el puesto que atendían había pasado de una generación a otra y las referencias anteriores que tenían del tianguis les fueron comunicadas por sus antecesores.

En este sentido estas expresiones nos pueden llevar a plantearnos la pregunta: ¿Es el comercio informal también una herencia cultural y social? Todo lo anterior nos lleva a pensar que sí.

Aún cuando los tianguis de la ciudad se establecen durante todos los días de la semana (Ver cuadro: Número de tianguis y puestos por sector y día de la semana, en Guadalajara), se identificó que las personas frecuentan los tianguis principalmente los domingos (46 % de la muestra), viernes (27 %) y miércoles (8 %), sin embargo, hay afluencia de consumidores durante toda la semana. En lo que se refiere a la frecuencia de asistencia a los tianguis se identifican tres grupos de consumidores: un primer grupo que asiste una vez por semana, 50 % de la muestra; un segundo grupo que asiste cada quince días, 31 %, y un tercer grupo que asiste una vez al mes, 19 %, esto significa que una persona, que compra en tianguis, asiste en promedio 2.8 veces al mes.

El gasto que realizan los consumidores puede variar de acuerdo a la edad, sexo y nivel socioeconómico, sin embargo, de acuerdo al sondeo de mercado se identifica tentativamente un gasto promedio por visita de $ 276.46 pesos.

Si consideramos los dos promedios anteriores y el número de hogares en la zona metropolitana de Guadalajara, 763,781 de acuerdo al INEGI (Censo 2000, datos preliminares), y que el 90 % de esta población compra en tianguis, se puede estimar que las ventas anuales, en este sector (año de 1999), pudieron haber sido de $ 6,385,324,961 pesos. Esta cifra representa, conservadoramente, el 2.5 % del PIB estatal en el año de 1999 (Fuente INEGI, Sistema de Cuentas Nacionales de México).

Como se mencionó anteriormente el comercio informal y el formal se han convertido en dos espacios de compra donde el consumidor busca satisfacer necesidades específicas que se relacionan con las ventajas y satisfacciones percibidas. Del total de personas que acostumbran comprar en tianguis, el 65 % compran, además de alimentos, productos como ropa, zapatos, cosméticos, juguetes, entre otros. El segmento de amas de casa ejemplifica este comportamiento claramente. En el Segundo informe del comercio informal en la ZMG se habla de este segmento:

"Existen diversas razones y motivos, dentro de la mente de las amas de casa para comprar en uno y otro tipo de comercio, en algunos casos obedece a cuestiones exclusivamente de precio, en otros corresponde a una diferencia en la percepción de la calidad de los productos que se pueden encontrar en tianguis y en tiendas de autoservicio o departamentales, costumbres, ventajas tangibles como la cercanía, comodidad, entre otros". Algunas expresiones comunes al respecto recuperadas de las entrevistas son las siguientes:

"Compro lo mismo"
"Compro ropa en las dos partes (comercio formal e informal)"
"Compro en el tianguis lo que no sea comida"
"En el súper compro la comida, en el tianguis ropa y zapatos"
"Prefiero ir al tianguis, me gusta más, sobre todo porque los precios son más bajos" "Prefiero ir a una plaza, pero también me gusta ir al tianguis porque hay mucha variedad de productos, los precios son muy accesibles"
"Prefiero ir al tianguis a comprar artículos de belleza, fruta y verdura. Pero prefiero ir a una plaza si voy a comprar ropa"
"Voy a ambos depende de la ocasión"
"Prefiero ir al tianguis porque todo está más barato y encuentras cosas similares a las de una tienda"
"Voy al tianguis cuando hay una novedad"
"En el tianguis busco verduras y frutas frescas"

La principal ventaja y satisfacción que encuentran las amas de casa al adquirir productos dentro del comercio informal son los precios bajos, o más económicos, que presentan diferencias significativas en comparación con el comercio formal.

Un segundo aspecto de importancia, más mencionado por las amas de casa, se refiere a la variedad de productos que se pueden adquirir dentro de un tianguis. En tercer lugar, la cercanía al hogar es un factor considerado como ventaja que motiva la asistencia a un tianguis.

La calidad es un aspecto que se basa más en la percepción y experiencias anteriores que ha tenido el consumidor, al respecto las personas llegan a considerar como ventaja el hecho de poder encontrar productos de calidad a un precio más accesible.

Una quinta ventaja para las amas de casa se refiere a las condiciones y características de la fruta, la verdura y en general de la comida que se comercializa dentro de los tianguis. Estos alimentos son percibidos como más frescos en comparación con los que se venden en las tiendas de autoservicio.

Para ejemplificar lo anterior se incluyen algunas expresiones del mercado:

"Cuando va uno al súper compra uno otras cosas que no necesita, ya viendo pues ahí las compra y no, no compra realmente lo que va uno a comprar" (Entrevista realizada en el tianguis de San Vicente, amas de casa)

"Aquí con $100 pesos te andas llevando tres piezas con lo que allá (comercio formal) solo te llevas una cosa"

"Con lo que compro allá un cambio solo a un niño, aquí compro los tres cambios para los niños"

"Variedad, hay más productos para escoger, en una tienda departamental hay casi de lo mismo"

"La crisis está muy difícil para empezar, y hay que economizar y tengo tres niños que vestir y solo comprando aquí me alcanza"

"También compro en tiendas departamentales, en ocasiones especiales, para el bautizo o cumpleaños de los niños, aquí compro por costumbre"

"Si sabes comprar, compras ropa buena, de buena calidad"

"El chivo alcanza para comprarnos para todos, aquí compro tres piezas con lo que en una tienda compraría solo una"

"Casi toda la ropa es mucho más barata, es de marca y lo único que tiene son defectos menores que ni siquiera se notan"

Del total de los 174 tianguis en registro se investigó cuáles eran a los que la ciudadanía acostumbraba a asistir con mayor frecuencia, encontrando que el Tianguis del Sol (29 %), el Baratillo (13 %), Santa Teresita (13 %) y el Agua Azul (9%) se mencionaron con mayor frecuencia, sin embargo, el establecimiento durante todos los días de la semana de tianguis en diferentes zonas de la ciudad, revela la existencia de una demanda para cada uno de ellos.

Proyectos de investigación a futuro y comentarios finales
Un aspecto que permitirá comprender desde otro punto de vista el fenómeno del comercio informal es el estudio del perfil del comerciante que trabaja en este sector. De aquí se desprenden preguntas como ¿Quiénes son los comerciantes informales? ¿Cuál es su nivel educativo? ¿Cuáles son sus características familiares? ¿Cuánto tiempo ha desempeñado esta actividad? ¿Cuántas personas dependen de él económicamente? ¿Cuántos días trabaja a la semana? ¿Cuál es el nivel de ingresos promedio? ¿Qué lo motiva a trabajar en el comercio informal? entre otras.

Considerar la generación de empleos a través del sector informal es importante, es hacer referencia a una función social que cumple el comercio y otras actividades informales de la ciudad. Muy probablemente no son solo personas sino familias enteras las que dependen de estas actividades.

Para aproximarnos solo un poco a este aspecto y, tratar de dimensionar la importancia que tiene, Grupo de Economistas y Asociados publicó un artículo donde hacen un análisis del empleo y la economía informal:

"En 1995 se estima que la población ocupada en zonas urbanas (localidades con más de 2,500 habitantes) fue de 24.7 millones, de los cuales 21.6 millones laboran más de 15 horas y son empleados fuera del gobierno y del sector agropecuario.

Otra fuente de información sobre empleo es el IMSS, que registra y difunde mensualmente el número de trabajadores asegurados permanentes o eventuales en todo el país. Las empresas legalmente establecidas están obligadas a asegurar su personal en esa institución, por lo que los trabajadores asegurados corresponden al sector formal.

En 1995 se registraron 10 millones de trabajadores asegurados permanentes y un millón eventuales. De ese universo, se estima que 8.9 millones de asegurados labora en zonas urbanas en los sectores de industria y servicios.

En 1995 la diferencia entre los resultados de empleo total reportados por el INEGI (21.6 millones) y por el IMSS en el sector formal (8.9 millones) en zonas urbanas correspondientes a los sectores de industria y de servicios fue de 12.7 millones. Ese monto constituye una aproximación del empleo en el sector informal de la economía a nivel nacional en ese año".

A futuro es necesario abordar el estudio de otros sectores de la economía informal, como los servicios, y extender el estudio a nivel estatal, investigando en otras ciudades donde la dinámica social se ha tornado más compleja en los últimos años como son Ciudad Guzmán, Tala, las poblaciones de la rivera de Chapala, y Pto. Vallarta.

El factor político tomará mayor importancia en relación a la economía informal, una razón más para dar seguimiento y estudio a este tema, en este renglón el Presidente Vicente Fox ha declarado que dentro de su programa de gobierno está incluido iniciar un proceso para formalizar las actividades económicas informales con la intención de ampliar la base de contribuyentes, lo cual traerá negociaciones importantes entre los sectores, probablemente cambios en la legislación y en los procesos administrativos, y sin duda, reacciones del mercado.

Fuentes y Bibliografía
- ACADEMIA DE INVESTIGACIÓN CONJUNTA, Primer informe sobre el comercio informal en la zona metropolitana de Guadalajara, 1998 – 1999, ITESO.
- ACADEMIA DE INVESTIGACIÓN CONJUNTA, 2º informe sobre el comercio informal en la zona metropolitana de Guadalajara, 1999 – 2000, ITESO.
- GRUPO DE ECONOMISTAS Y ASOCIADOS, Empleo y Economía informal, Este País, 1º de mayo de 1997, México, D.F. (Artículo citado en Infolatina).
- G. SCHIFFMAN/LAZAR KANUK LESLIE, Comportamiento del Consumidor, Ed. Prentice – Hall, 1991.
- MARTÍNEZ REDING, FERNANDO, Los Tapatíos, un modo de vivir, Ayuntamiento Municipal de Guadalajara, 1991.
- NALDA, ENRIQUE, México un pueblo en la historia Ed. Nueva Imagen, México 1981. Tomo 1

 

ITESO
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente
Departamento de Economía, Administración y Mercadología (DEAM)