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Propuestas para el desarrollo económico - social de México desde la perspectiva de una economía social de mercado

Propuestas para el desarrollo económico - social de México desde la perspectiva de una economía social de mercado

Resumen de la propuesta de Klaus Schaeffler en la Cátedra Konrad Adenauer
(Iteso, 2 septiembre 2003)1

La economía social de mercado (ESM) surge no tanto como una mera elaboración teórica, sino como un proyecto político, económico, concreto para dar una respuesta a la destrucción de Alemania luego de la segunda guerra mundial.

Alemania en los años cuarenta y un país como México en la actualidad presentan dos puntos de partida diferentes para formular una política de recuperación o de desarrollo económico y social.

Desconozco bastante las estadísticas de México, pero en muchos países de América Latina la tijera del subdesarrollo se ha abierto más en los últimos años, las diferencias económicas y sociales no han disminuido, más bien se han acentuado a pesar de progresos considerables en ciertos sectores económicos.

Pero una cosa es encontrar el camino para salir de una economía destrozada como ha sido en el caso de Alemania o como lo hemos podido observar en la década de los noventa en los países ex socialistas de Europa Oriental de las fracasadas economías centralmente planificadas. Otra cosa es el camino de las economías con deficientes estructuras económicas y sociales hacia la modernidad en su pleno desarrollo.
Sin embargo hay un elemento en común entre los dos países, Alemania al finalizar la segunda guerra mundial era un país pobre con una población empobrecida, sin trabajo y sin perspectivas. México y otros países de la misma área son países con una cantidad considerable de gente pobre y con pocas perspectivas para un mejor futuro.

Creo que podemos estar seguros de que ninguna sociedad se puede dar el lujo de excluir un gran porcentaje de la población de la vida social y económica sin sufrir daños morales. Si queremos vivir en una sociedad civilizada tenemos que hacer todo lo que podamos para incluir a los excluidos en un mundo de oportunidades y una vida social.

“Bienestar para todos” fue el lema del ministro de economía de la Republica Federal de Alemania en los años de posguerra. Creo que es un postulado que podríamos suscribir para cualquier política o conjunto de políticas económicas y sociales que buscan desarrollar un país y mejorar las condiciones de vida de su población.

Pero es aquí donde surgen tres preguntas:
- ¿Qué es y qué debe conseguirse con un desarrollo económico y social?
- ¿Qué hace este desarrollo posible?
- ¿Cuáles son las condiciones de vida o condiciones previas para un desarrollo exitoso, duradero y sostenido en el tiempo?

Vamos por partes.
¿Qué es y qué debe conseguirse con un desarrollo económico y social?

Por muchos años se ha venido midiendo el grado de desarrollo de un país por su producto interno bruto o su producto interno per cápita. Hoy en día sabemos que esto no es necesariamente así, que de la crítica a este pensamiento según el cual el crecimiento económico siempre se traduce en progreso humano, nace el enfoque del desarrollo humano que reintroduce la subjetividad de las personas, y a los sujetos como centros y sentido del desarrollo, al ser el sujeto quien asigna valor a lo que hace y es en su vida.

En 1990 se publicó el primer informe sobre desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ahí se presentó una nueva visión del desarrollo humano, que va más allá del ingreso y del crecimiento económico para abarcar las potencialidades y capacidades de la población. Dicha visión fue considerada como nueva y centrada en la gente: en el mejoramiento de su calidad de vida y en su participación, tanto en el ámbito productivo como en la promoción de su propio bienestar. Se planteó una visión multidimensional del desarrollo en la cual se armonizan e integran las dimensiones económicas y sociales relevantes, y se recomendó utilizar para la medición del bienestar el índice de desarrollo humano. Un índice que mide un conjunto de factores (y no sólo el ingreso) como el nivel educativo e índices de salud como la expectativa de vida.

Este enfoque al mismo tiempo surge de la crítica al modelo asistencialista del estado benefactor, que decide por la gente con el justificativo de que ya sabe lo que es valioso para ella.

Según los que proponen una nueva visión del desarrollo, el desarrollo humano no es considerado un modelo sino más bien un camino, y se basa en una postura ética y normativa que promueve la libertad de la persona y todos los procesos que realcen la capacidad humana. En la historia moderna los modelos de diferente índole han conllevado el peligro de convertirse en preferencias indiscutibles que justifican actos de poder.

¿Es realmente tan novedoso este pensamiento?
Creo que no tanto, los teóricos de la economía social de mercado partiendo de la doctrina social de la iglesia católica y de la ética luterana pusieron desde un comienzo al hombre al centro de sus consideraciones, sobre todo cuando apoyaron el concepto de la economía social de mercado en los principios de libertad, justicia social, solidaridad y subsidiaridad.

¿Qué hace este desarrollo posible?
En cuanto a la segunda pregunta puedo decir que los teóricos de la economía social de mercado postularon que para lograr un bienestar social no sólo se deben diseñar correctamente los instrumentos de política económica sino que hacen falta más cosas.

El premio Nóbel de economía Amartya Sen ha tratado de darnos una respuesta más concisa a esta pregunta y simplemente su respuesta es libertad. Según Sen el desarrollo es un proceso de ampliación de las libertades del hombre y ahí nuevamente nos topamos con uno de los principales postulados de la economía social del mercado. La libertad económica y la libertad política son los pilares básicos de la economía social de mercado pues una garantiza a la otra y se complementan entre sí. Dictadura y economía de mercado son incompatibles.

El sentido fundamental de libertad es la ausencia de coacción y el estímulo a la actividad propia. Esa libertad tiene dos roles, en primer lugar un rol constitutivo, es decir, el grado de libertad creciente en una sociedad no significa el éxito de un proceso de desarrollo; pero la libertad tiene también lo que podríamos llamar un rol instrumental, lo que significa que sólo la libertad o determinadas libertades hacen el desarrollo posible.

El hambre masiva casi nunca se presenta en países con un alto grado de libertad ni en países con libertad de opinión y de prensa porque en el fondo no es una consecuencia de falta de disponibilidad de alimentos, sino de una falta de acceso a los alimentos y con ello de los derechos de los implicados que empiezan a actuar en condiciones de libertad.

¿Que significa libertad o libertades en este contexto? Y, ¿como se compagina el postulado de la libertad con el de la igualdad? Ni Amartya Sen ni los defensores de la economía social de mercado conciben la libertad como “un cojín blando” en el cual se puede descansar y entregarse pasivamente a placeres; libertad es siempre un reto para ser activo. En lo económico, libertad significa tener las competencias que retan a la actividad en los mercados. Y los mercados no son “per se” “salvajes”.

Sin embargo para los teóricos de la economía social de mercado, la libertad no debe transformarse en un privilegio, esto significa que es obligatorio para una política de libertad el proporcionar a todos los miembros de la sociedad los mismos derechos y garantizar el acceso a la oferta en el mercado.

El concepto de la economía social de mercado no habla de la igualdad del hombre, sino de la igualdad de oportunidades. Libertad e igualdad acentúan dos direcciones diferentes en la mirada a las condiciones sociales de una sociedad. Quienes subrayan y ponen en primer lugar el concepto de igualdad muchas veces se olvidan de la libertad y viceversa.

Sin embargo en la economía social de mercado el límite entre la libertad y la desigualdad aceptable está donde los privilegiados pueden negar a los no privilegiados sus derechos de participar en los procesos sociales económicos y políticos, es decir, las desigualdades son aceptables cuando no ponen a los ganadores en condiciones de obstaculizar o impedir la participación social de otros o impedir a otros seres humanos ejercer sus derechos ciudadanos. La desigualdad puede ser considerada como un aliciente para aspirar a una mejor vida, siempre y cuando exista una base económica para todos, un cierto grado de desigualdad es soportable cuando nadie puede utilizar su riqueza para limitar los derechos de participación de otros.

¿Cuáles son las condiciones previas para tener un desarrollo exitoso, sostenido y duradero en el tiempo?
Todos los teóricos de la economía social de mercado subrayan la necesidad de la existencia de instituciones fuertes y confiables. Esta red de instituciones oficiales o privadas le confiere al sistema económico y social su estructura y estabilidad, no es posible definir una cierta estructura institucional óptima para el proceso de desarrollo, lo que interesa es que las instituciones y las reglas sean efectivas y eficientes.

Las precondiciones para lograr la economía social de mercado comprenden los derechos de propiedad y libertad personal. Tan importante como el objetivo de libertad activa son los medios a través de los cuales podemos alcanzarla, para eso se requieren gobiernos estables y no corruptos que escuchen a sus ciudadanos.

La libertad adquiere forma institucional mediante el estado de derecho y las reglas del pueblo de una democracia. Otro medio para lograr el fin de la libertad es la provisión básica de los medios de vida, una provisión garantizada de los derechos fundamentales de los ciudadanos para todos. Eso significa la garantía de un ingreso básico, ciertos servicios públicos como salud, seguridad y educación accesibles para todos.

Samuel Brittan y Adair Turner hablan de RML "Redistributive Market Liberalism", una economía de mercado con elementos redistributivos. Brittan y Turner opinan en primer lugar que ni los derechos hereditarios ni el mercado llevan necesariamente a una distribución correcta de bienes y servicios. Tampoco logramos la redistribución de bienes con sermones llenos de buenas intenciones ni mucho menos con la destrucción de los mecanismos de mercado, es necesario un marco de reglas incluyendo tributos redistributivos y pagos de transferencias que hacen que una economía de mercado pueda servir a objetivos y fines más amplios.
Algunas experiencias tenidas en la República Federal de Alemania relacionadas con la aplicación de las políticas de ESM en los años de la posguerra señalan:

- El mejoramiento de las condiciones de vida no fue ni es ni será un proceso lineal.

- No hay un camino recto y sencillo de un estado de atraso económico y social a una economía de mercado que funcione. Este camino muchas veces atraviesa un valle de lágrimas. Al inicio las condiciones de vida muchas veces empeoran antes de empezar a mejorarse. También Alemania atravesó este valle de lágrimas después de 1948.

- Los gastos y los recursos públicos no se requieren tanto para nuevas inversiones, dejen esta tarea al mercado. Se deben emplear más bien para crear una seguridad básica para todos aquellos que corren peligro de quedar excluidos del proceso de desarrollo.

- No es la transferencia de recursos que hace ricos a países pobres. Ninguna suma de dinero imaginable podría transformar Afganistán en los Estados Unidos ni Haití en Suiza. Es necesario tener en cuenta las "libertades" citadas por Amartya Sen que en su sustancia son una condición imprescindible para el desarrollo. Estas libertades comprenden libertades políticas y oportunidades sociales pero también una red protectora de seguridad social.

- El primer paso hacia la modernización por regla general empieza con un paso hacia una nueva miseria. Piensen en los obreros de los primeros años de la revolución industrial en Inglaterra o Alemania. O piensen en la situación actual de la mayoría de los países de América Latina. Los que han dejado el ciclo de pobreza en el campo o en sus aldeas, por regla general, arriban a los cordones de miseria de las grandes ciudades. Allí quedan a lo mejor por mucho tiempo, con trabajo irregular y sin mucha esperanza. Las estructuras que podrían absorberlos no existen todavía, ni en el mercado de trabajo ni en los otros elementos constructivos de una vida social.

- Lograr el desarrollo en un clima de libertad requiere tiempo, mucho tiempo, por regla general mucho más tiempo del que dura un período legislativo en cualquier país democrático, se necesita mucha paciencia y por ello un consenso básico entre los principales actores de una nación respecto al proyecto de país a largo plazo.

ITESO
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente
Departamento de Economía, Administración y Mercadología (DEAM)